miércoles, 10 de agosto de 2011

Hambre

Teniendo en cuenta que al despertar, tenía más hambre que los perros de un ciego, preferí omitir el recordar lo soñado y hacer un asalto a la nevera aun tambaleándome y desperezándome por el camino.
Sorry, pero mi cuerpo me necesitaba... y aun me necesita.
¡Viva el cansancio!

Nadie. Con más apetito que de costumbre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario