Imagina mi cara, cuando miro por el retrovisor y veo una bicicleta bajando por la autopista; pero el chiste no acaba ahí, sino en después verla subir... eso ya fue demasiado.
Era una chica de pelo castaño recogido y con una sudadera, la que con tanto ánimo pedaleaba. Yo me puse a su lado con el coche, y no pude evitar preguntarle: "Autopista...¿¡en bici!?¡Pero qué demonios!"
Ella se echó a reir y paró a un lado de la carretera. Realmente, el trazado no tenía lógica; porque tan pronto estábamos subiendo, como sin aviso estábamos bajando. Fuimos a terminar en la gasolinera de Guamasa. Mientras ella se tomaba un refresco, yo intentaba salir de mi asombro, porque una bicicleta... en pendiente positiva... con la misma velocidad que un coche... demonios, ¡fuertes piernas!.
Estábamos bromeando sobre sobre incencios, cuando ya en la despedida, se fue a incorporar a la via y...la atropellan. Brutal.
Nadie. Sigo alucinado con sus piernas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario