domingo, 17 de noviembre de 2013

Caos y Orden.

Quisiera decir que estoy sentado tras un escritorio de madera oscura, que no soy yo ese señorito trajeado y peinado a lo 007 con el pelo corto. Que estoy en un gran despacho con una bien nutrida biblioteca personal a mi espalda. Que no soy tan petulante ni tan severo.
Quisiera decir que tampoco soy yo el que está sentado al otro lado de la mesa, con cara de cansancio, ropa andrajosa y el pelo rozando los hombros.
Mentiría.
Soy yo. Ambos. ¿Somos yo, o nosotros? No se como se diría en ese caso.
Estamos en una sala vacía, quitando la salvedad del escritorio, las dos sillas y mi duplicada presencia, la sala está vacía.
-¿Qué tienes que decir en tu defensa?- Dije estando trajeado.
-¿A caso tengo que defenderme por lo que hice?
- Tienes y debes hacerlo. ¿ Te haces una idea de lo que has hecho?
- ¡¡Lo que tenía que hacer. Lo que tú, ni ninguno, se atrevió!! - Señalé con rabia a un lado, donde había un gato blanco y un dragón sombra.
- ¿Se te ha pasado por la cabeza pensar por qué nadie antes lo ha hecho? ¿Te crees mejor que otros por el simple hecho, de actuar sin medir las consecuencias?-Me cabreé un poco más- ¿Por actuar sin pensar?
Estando andrajoso dije - Vaya... empiezas a sonar como yo. -Reí
-No se a qué te refieres.
- A que empiezas a dejar que la emoción te saque de tu estúpido estado de meditación, y observación comedida. - No pude evitar sonreir mientras lo decía.
Tuve que replicarme - Si crees que es motivo de risa o de orgullo lo que haces, estás totalmente equivocado. Mal que me pese, solo hay una forma de que aprendas; y créeme, tomaré medidas.
Una carcajada profunda salió de mi boca y transformó mi cansado rostro.- ¡Jajajajajaja! ¡Esa sí que es buena! Tú. El eterno vigilante. El auto-proclamado guardián del orden, diciéndome a mi, su mejor parte, que va a..."tomar medidas". ¡¡¡Jajajajajaja!!! Tengo madera de humorista.- Seguí riendo.
Pero mi semblante serio se mantuvo incluso ante mi propia risa. Entonces puse mi gesto más duro y me dije con toda la seriedad que pude: -Aunque me quede cojo, así lo haré.
- ¿De verdad crees que vas a darme miedo fijando un poco la mirada? ¡Venga, por favor!
La risa se me cortó cuando de la nada, apareció una camisa de fuerza en la que reparé una vez ya estaba puesta... sí, estuve lento. Lo admito.
Me miré con rabia.
Luego odio.
Finalmente ira.
- ¡¡¡NO SABES LO QUE ESTÁS HACIENDO!!! - Mi cara permaneció impasible mientras me gritaba.
- Lo se, y mejor de lo que crees. - Respondí mientras me reajustaba la corbata.
- ¡Si lo supieras, no me harías esto! ¡Tú también caerás conmigo! ¡¿ Es que no lo entiendes?!
- No soy sin ti, no eres sin mi. Creo que lo entiendo, y bastante bien. - Mi semblante duro, dejó paso a una mirada infinita y casi sin brillo. Enuncié: - Quedas despojado de tus dones. De los que usas. De los que tienes. De los que sabías, sabes y estás por aprender. Así como también quedas despojado de los que nunca usas y nunca has tenido. Los que nunca has sabido, no sabes y nunca aprenderás. Quedas castigado a permanecer bajo confinamiento hasta que aprendas qué has hecho mal. Y creo, que eso tiene pinta de ser muuucho tiempo.
- ¡Ahora eres tú el demente! ¡Caeremos todos! ¿Qué pasa ahora con todo ese orden que tanto quieres cuidar? ¡¡¿Como la protegeremos a ella ahora?!! - La camisa de fuerza se abrió y engulló al otro. Al repeinado. Ahora estábamos los dos, o estaba yo solo (no se como decirlo) en la misma camisa. -¡¡DIME COMO LA PROTEGEREMOS!! ¡¡CONTESTA, MALDITA SEA!! - La ira hacia resonar los gritos. Los ojos ensangrentados daban un aspecto aun más grotesco a mi mitad menos favorecida. Los largos cabellos se pegaron a la sangre de los ojos, creando un tupido velo de pelo en su cara mientras gritaba desconsolado. La ira se había ido hace rato. Era desesperación; impotencia.
-Lo hago por ella. - Cayó una lágrima por el rostro de mi mitad trajeada. Se hubiera visto otra en el otro rostro, si el pelo no estuviera pegado con sangre a medio resecar.
Reinó el silencio
El gran gato blanco se hizo luz.
El dragón sombra se hizo oscuridad.
Envolvieron las dos mitades ya en silencio, y no quedó nada.
Solo un brusco despertar.

Nadye.
Mismo objetivo. Distintas formas de querer lograrlo.

viernes, 11 de octubre de 2013

Noche de ración doble

Para empezar, es tarde. Lo se. 
La teoría dice que debería dormir, y eso confirmará la práctica en breve.
La verdad, es que anoche fue curioso, porque lo primero fue hacer la segunda parte de "Guerra Mundial Z" dentro de mi cabeza. No esperaba que la condenada película, me afectara (por decirlo de alguna manera) tanto. Al parecer no fue más que eso, algún tipo cutre de continuación.

Entre tantas, me desvelé... 7 segundos, para volver a caer como un tronco y regresar de un golpe a mi mundo particular. Se ve que de la caída, me tuve que hacer daño en el pie, porque estaba en un país/barrio/lugar oriental. Digo oriental por la ambientación... plagado de asiáticos, miles de carteles luminosos en chino, japonés, coreano, o vaya usted a saber (coreano seguro que no. Los caracteres no encajan con la estética coreana; porque que usualmente son cuadrados y rectángulos con más o menos ornamentos. Ya en el chino y el japonés... no me meto).
Bueno, al turrón.
Llovía a jarros. Parecía que estuviera derramándose el mar desde el cielo.
Doliéndome el pie lo más grande, porque al parecer, me lo había partido o algo así...
Lo mejor del tema, es que de la nada, aparece un tio que me dice: "Métete esto en la boca. Muérdelo y respira por la boca." Parecía un pequeño bocado, pero de cristal. Con un pequeño filtro y unas hierbas prendidas en su interior. En resumen, una pipa la mar de extraña.

Empiezo a fumar lo que me dió, porque eso es lo que tenía que hacer.. fumar, y el dolor remitía a cada calada. No se qué coño me había dado... mejor dicho, no quería saberlo...
Como no podía ser de otra manera, como en todo sueño que se precie, de la nada apareció un "Hospiten". No encajaba en absoluto por su pulcritud y orden con aquella manada de gente, corriendo en todas direcciones a toda prisa, con ruido alto, unos aromas fuertes y miles de luces de neón.
Para resumir, entro en el Centro para que me atiendan, y me tocó en recepción una tancreda tal, que aun viendo la hinchazón del pie decía que no tenía nada... Además, un celador que pasaba, vio la pipa que aun fumaba y dijo: "Hala colega... esa mierda es buena".
Totalmente confirmado que estaba soñando... como si lo pintoresco del lugar no fuera suficiente...
En fin. Mi mente y sus cábalas. 

Nadie. Encantado de volver.

domingo, 17 de febrero de 2013

planeador mental

Se que intento decirme algo, pero no atino a entenderlo. No se si debo descifrarlo, interpretarlo de alguna manera; si dejarlo pasar...
Pero ya que estoy en pleno proceso, o intento de proceso, de despertarme, no le veo la utilidad a la última opción.
Necesito paz, confianza y tiempo.
Será que después de ver que las ideas rebotan en mi cabeza como si fueran de goma, no asentándose ninguna y siendo incapaz de concentrarme, los ánimos me flaquean un poco.
En parte me siento como una gaviota en mitad del Everest. Perdido.
No entiendo bien por qué.
Me aburro de las cosas demasiado rápido, y no es por inteligencia, es por extrema vagancia o no se yo...
Aprovecharé el mareo y la desorientación espacial para irme a la cama, a ver si logro entrar un poco más.

Se que no tengo pies ni cabeza, pero así tengo la cabeza ahora. Además, aquí lo escribo por ser una serie de sueños los que han hecho que me plantee un par de cosas.
Nadie. Volando sin motor.