martes, 22 de junio de 2021

Jaqueca




Entro en la cama con idea de madrugar. Sin embargo, algo me dice, que no hará falta despertador.
Para cuando me quiero dar cuenta, me despierta una brillantísima luz y un pitido sordo. Quiero moverme pero no puedo. Me pesan las manos. 
Párate y piensa. ¿Qué ocurre? ¿Dónde estoy?
Me detengo a observar y estoy en algo que podemos definir como un quirófano. Quizás no tanto por el ambiente en general, sino por la utilería y la sensación que inspira el lugar. Sentado en un silla... bueno, si somos exactos: inmovilizado en una silla. Las manos pesan porque están inmovilizadas con clavos a los brazos del asiento. Ahora cobran sentido tanto la pesadez, como el dolor. 
No estoy solo. Porque hay otra persona a mi derecha, igual de inmovilizado que yo... pero que aparéntemente, lo lleva un poco peor... revolviéndose en la silla, mira para todos lados con un gesto de miedo e incomodidad. Le cambia la cara al aparecer el tercero en discordia. Un personaje desgarbado, despeinado y descafeinado... en bata. Evidéntemente... ahora todo cobra sentido... mhm... un personaje misterioso con ropajes sanitarios... en un ambiente sanitario... 
Observo con atención sus movimientos, y me cuesta seguirle el paso. Parece un remolino por donde quiera que pasa. Coge instrumental médico casi a tientas, y lo dispone sin mucho cuidado en sus bandejitas. 
Interpelo al curioso personaje y pregunto por la situación. Contesta que nos va a tratar el dolor de cabeza, y que es muy urgente. Porque ha visto algo en nuestro ojos y tiene que examinarlos lo antes posible.
-Me va usted a perdonar caballero, pero la cabeza está perféctamente bien. No entiendo a qué se refiere...
-Claro que no -contesta mientras se pone los guantes- claro que no te duele... te dolerá. Es distinto.
Me irrita tanto su sonrisa, como el conjunto de clichés que se está formando. 
Me pica la ceja y me rasco. Los clavos no están.
Vuelvo a mirar mi mano con escepticismo duro, pero en un corte como de intermitencia de señal, vuelvo a estar claveteado a la silla. Ahora no duele. Libero y fijo la mano a voluntad... solo es concentración.
Mientras gateo en el mundillo de los sueños lúcidos, el presunto doctor ha seguido con sus quehaceres. Ha colocado un artilugio, al otro personaje claveteado, que le sujeta la cabeza con correas de la forma más antianatómica posible.
-Exáctamente, ¿qué pretendes hacer?
-Ya te lo dije, tengo que revisaros los ojos.
-Pero si parece que los quisieras sacar... venga, ¡no me jodas! Eres un poco chapucero, ¿no crees?
El anterior momento de control, me envalentonó y me soltó la lengua. No creo que precisamente para bien.
-Chapucero, eh... ¿explícame como sacas los ojos sin distender los músculos que los mantienen en las cuencas? Tengo que acceder al inserto del nervio óptico, y por si no te ha quedado claro, lo haré de la manera que estime más oportuna. Sincéramente, separar la base del cráneo, me parece lo más viable. Un par de incisiones en los laterales de las cuencas... otra por aquí... otra por allá... separamos con cuidado las dos mitades... y voilá, los ojos al descubierto. Eso luego cicatriza.
No pude responder. Estaba masticando la idea. Lo peor, es que me sonó hasta coherente. Tendría el control, pero estaba perdiendo la cabeza. Afortunadamente, aclaró:
-Si algo de lo que te he dicho te suena bien, es un ligero efecto secundario de la droga.
-Ah... qué alivio... supongo. Porque si éste es un efecto secundario, ¿cuál es el principal?
-El más evidente querido... manteneros quietecitos. No querrás que corte por donde no es, ¿verdad?
Me limité a sonreir. No sé por qué.
-Bueno chiquitín... tú ya estás listo... vamos allá...- le dijo al compañero del exótico artefacto. Se hizo firme a dos asideras y con visible gesto de concentración, empezó a presionar poco a poco un botón. Como no puede ser de otra manera, y siguiente la total coherencia de la  historia, una enorme sierra circular le dividió el cráneo en dos al pobre infeliz.
La imagen era más que gráfica. El subconsciente, no escatimó en detalles.
El doctor puso cara de fastidio.
-Meh... le dije que no se moviera. Bueno, voy a empezar a revisar sus ojos. Dame un segundo y voy contigo.
Se dió la vuelta y se puso manos a la obra.
-Doc, por mí, no se de prisa , ¿eh? 
Tomé aire, lo retuve, y repliqué la sensación de lanzarse al agua.
Rápido. Abro los ojos y miro el reloj. Son las seis y veinte... va... a hacer cosas.

U.
Welcome back.

martes, 29 de septiembre de 2015

Conflicto

Con alguien que para mi es un hermano, tuve que correr entre los escombros para llegar al camión destrozado. Necesitábamos aquella pieza, y la mera posibilidad de que en ese montón de chatarra, la necesitada pieza, estuviera intacta... hacía que arriesgar la vida por ella, mereciera la pena.
Se oyen disparos en la calle y, aunque no vea las balas, noto que alguna pasa silbando muy muy cerca de la cabeza. Llego al camión y toca cubrirse. Mi hermano lleva un arma, pero un solo cargador. No nos podemos permitir más... Llegar a la maldita pieza me cuesta más de lo que pensaba, y los disparos suenan cada vez más cerca.

Finalmente, la brutalidad impera. Desgajo la carcasa plástica de un golpe y salimos corriendo con nuestro botín en la mano. Corrimos cuanto pudimos, pero de golpe sientes un calor radiante en el brazo y a continuación, una súbita sensación de frío. El calor se desliza brazo abajo y gotea con color escarlata. Malogré mi carrera y casi caigo de bruces... mi hermano va tras de mi y lo ha visto, me sujeta tirando de mi y con su boca salida del infierno suelta una sarta de juramentos que me devuelven el sentido.
Sigo corriendo.
Nadye.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ojos de cabra

Todo es frío y cristalino. Todo es hielo.
No quiero hacer más daño. Hielo.
No quiero dar más dolor. Hielo.
No quiero... Hielo.
Se resisten y se escapan, pero logro atraparlos. Hielo.
No te pongas nervioso pequeño, todo ya pasará... no respires fuerte, solo déjate llevar. Frío.
No quieras escapar, este es tu lugar. Entra en silencio, tal y como te fuiste. No pelees ahora lo que no tuviste valor de pelear antes. Solo duerme. Hielo.
Por más que quieras esconderte, acabaré encontrándote.
Por no ser lo que tuviste que ser cuando tuviste que serlo, Entra con tu halo y deja de ser. Solo duerme. Hielo.
Porque hasta tú, que huyes, acabas viniendo. No te dolerá. Lo prometo. Hielo.
La ves ahi... déjala, no la debes tocar. No tienes derecho. Solo ve y duerme.
Ahora solo haz lo que mejor se te da. No ser. No estar. Vuelve al principio.
Ahora que te vas, Yo, volveré a tomar el mando.
Unos enormes ojos de cabra verdes me  acechan, y una sonrisa se oye de  fondo.
Me escondo. Tengo mie...Hielo.


Me despierto helado, la ventana está abierta.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Caos y Orden.

Quisiera decir que estoy sentado tras un escritorio de madera oscura, que no soy yo ese señorito trajeado y peinado a lo 007 con el pelo corto. Que estoy en un gran despacho con una bien nutrida biblioteca personal a mi espalda. Que no soy tan petulante ni tan severo.
Quisiera decir que tampoco soy yo el que está sentado al otro lado de la mesa, con cara de cansancio, ropa andrajosa y el pelo rozando los hombros.
Mentiría.
Soy yo. Ambos. ¿Somos yo, o nosotros? No se como se diría en ese caso.
Estamos en una sala vacía, quitando la salvedad del escritorio, las dos sillas y mi duplicada presencia, la sala está vacía.
-¿Qué tienes que decir en tu defensa?- Dije estando trajeado.
-¿A caso tengo que defenderme por lo que hice?
- Tienes y debes hacerlo. ¿ Te haces una idea de lo que has hecho?
- ¡¡Lo que tenía que hacer. Lo que tú, ni ninguno, se atrevió!! - Señalé con rabia a un lado, donde había un gato blanco y un dragón sombra.
- ¿Se te ha pasado por la cabeza pensar por qué nadie antes lo ha hecho? ¿Te crees mejor que otros por el simple hecho, de actuar sin medir las consecuencias?-Me cabreé un poco más- ¿Por actuar sin pensar?
Estando andrajoso dije - Vaya... empiezas a sonar como yo. -Reí
-No se a qué te refieres.
- A que empiezas a dejar que la emoción te saque de tu estúpido estado de meditación, y observación comedida. - No pude evitar sonreir mientras lo decía.
Tuve que replicarme - Si crees que es motivo de risa o de orgullo lo que haces, estás totalmente equivocado. Mal que me pese, solo hay una forma de que aprendas; y créeme, tomaré medidas.
Una carcajada profunda salió de mi boca y transformó mi cansado rostro.- ¡Jajajajajaja! ¡Esa sí que es buena! Tú. El eterno vigilante. El auto-proclamado guardián del orden, diciéndome a mi, su mejor parte, que va a..."tomar medidas". ¡¡¡Jajajajajaja!!! Tengo madera de humorista.- Seguí riendo.
Pero mi semblante serio se mantuvo incluso ante mi propia risa. Entonces puse mi gesto más duro y me dije con toda la seriedad que pude: -Aunque me quede cojo, así lo haré.
- ¿De verdad crees que vas a darme miedo fijando un poco la mirada? ¡Venga, por favor!
La risa se me cortó cuando de la nada, apareció una camisa de fuerza en la que reparé una vez ya estaba puesta... sí, estuve lento. Lo admito.
Me miré con rabia.
Luego odio.
Finalmente ira.
- ¡¡¡NO SABES LO QUE ESTÁS HACIENDO!!! - Mi cara permaneció impasible mientras me gritaba.
- Lo se, y mejor de lo que crees. - Respondí mientras me reajustaba la corbata.
- ¡Si lo supieras, no me harías esto! ¡Tú también caerás conmigo! ¡¿ Es que no lo entiendes?!
- No soy sin ti, no eres sin mi. Creo que lo entiendo, y bastante bien. - Mi semblante duro, dejó paso a una mirada infinita y casi sin brillo. Enuncié: - Quedas despojado de tus dones. De los que usas. De los que tienes. De los que sabías, sabes y estás por aprender. Así como también quedas despojado de los que nunca usas y nunca has tenido. Los que nunca has sabido, no sabes y nunca aprenderás. Quedas castigado a permanecer bajo confinamiento hasta que aprendas qué has hecho mal. Y creo, que eso tiene pinta de ser muuucho tiempo.
- ¡Ahora eres tú el demente! ¡Caeremos todos! ¿Qué pasa ahora con todo ese orden que tanto quieres cuidar? ¡¡¿Como la protegeremos a ella ahora?!! - La camisa de fuerza se abrió y engulló al otro. Al repeinado. Ahora estábamos los dos, o estaba yo solo (no se como decirlo) en la misma camisa. -¡¡DIME COMO LA PROTEGEREMOS!! ¡¡CONTESTA, MALDITA SEA!! - La ira hacia resonar los gritos. Los ojos ensangrentados daban un aspecto aun más grotesco a mi mitad menos favorecida. Los largos cabellos se pegaron a la sangre de los ojos, creando un tupido velo de pelo en su cara mientras gritaba desconsolado. La ira se había ido hace rato. Era desesperación; impotencia.
-Lo hago por ella. - Cayó una lágrima por el rostro de mi mitad trajeada. Se hubiera visto otra en el otro rostro, si el pelo no estuviera pegado con sangre a medio resecar.
Reinó el silencio
El gran gato blanco se hizo luz.
El dragón sombra se hizo oscuridad.
Envolvieron las dos mitades ya en silencio, y no quedó nada.
Solo un brusco despertar.

Nadye.
Mismo objetivo. Distintas formas de querer lograrlo.

viernes, 11 de octubre de 2013

Noche de ración doble

Para empezar, es tarde. Lo se. 
La teoría dice que debería dormir, y eso confirmará la práctica en breve.
La verdad, es que anoche fue curioso, porque lo primero fue hacer la segunda parte de "Guerra Mundial Z" dentro de mi cabeza. No esperaba que la condenada película, me afectara (por decirlo de alguna manera) tanto. Al parecer no fue más que eso, algún tipo cutre de continuación.

Entre tantas, me desvelé... 7 segundos, para volver a caer como un tronco y regresar de un golpe a mi mundo particular. Se ve que de la caída, me tuve que hacer daño en el pie, porque estaba en un país/barrio/lugar oriental. Digo oriental por la ambientación... plagado de asiáticos, miles de carteles luminosos en chino, japonés, coreano, o vaya usted a saber (coreano seguro que no. Los caracteres no encajan con la estética coreana; porque que usualmente son cuadrados y rectángulos con más o menos ornamentos. Ya en el chino y el japonés... no me meto).
Bueno, al turrón.
Llovía a jarros. Parecía que estuviera derramándose el mar desde el cielo.
Doliéndome el pie lo más grande, porque al parecer, me lo había partido o algo así...
Lo mejor del tema, es que de la nada, aparece un tio que me dice: "Métete esto en la boca. Muérdelo y respira por la boca." Parecía un pequeño bocado, pero de cristal. Con un pequeño filtro y unas hierbas prendidas en su interior. En resumen, una pipa la mar de extraña.

Empiezo a fumar lo que me dió, porque eso es lo que tenía que hacer.. fumar, y el dolor remitía a cada calada. No se qué coño me había dado... mejor dicho, no quería saberlo...
Como no podía ser de otra manera, como en todo sueño que se precie, de la nada apareció un "Hospiten". No encajaba en absoluto por su pulcritud y orden con aquella manada de gente, corriendo en todas direcciones a toda prisa, con ruido alto, unos aromas fuertes y miles de luces de neón.
Para resumir, entro en el Centro para que me atiendan, y me tocó en recepción una tancreda tal, que aun viendo la hinchazón del pie decía que no tenía nada... Además, un celador que pasaba, vio la pipa que aun fumaba y dijo: "Hala colega... esa mierda es buena".
Totalmente confirmado que estaba soñando... como si lo pintoresco del lugar no fuera suficiente...
En fin. Mi mente y sus cábalas. 

Nadie. Encantado de volver.

domingo, 17 de febrero de 2013

planeador mental

Se que intento decirme algo, pero no atino a entenderlo. No se si debo descifrarlo, interpretarlo de alguna manera; si dejarlo pasar...
Pero ya que estoy en pleno proceso, o intento de proceso, de despertarme, no le veo la utilidad a la última opción.
Necesito paz, confianza y tiempo.
Será que después de ver que las ideas rebotan en mi cabeza como si fueran de goma, no asentándose ninguna y siendo incapaz de concentrarme, los ánimos me flaquean un poco.
En parte me siento como una gaviota en mitad del Everest. Perdido.
No entiendo bien por qué.
Me aburro de las cosas demasiado rápido, y no es por inteligencia, es por extrema vagancia o no se yo...
Aprovecharé el mareo y la desorientación espacial para irme a la cama, a ver si logro entrar un poco más.

Se que no tengo pies ni cabeza, pero así tengo la cabeza ahora. Además, aquí lo escribo por ser una serie de sueños los que han hecho que me plantee un par de cosas.
Nadie. Volando sin motor.

domingo, 29 de julio de 2012

Feliz Cumple Negrito

Jum... era el cumpleaños del negro y estábamos en plena celebración, pero yo no me encontraba del todo bien. Algo no iba como debería...
Estaba triste. Condenádamente triste.

Nadie. Con comienzos así, ¿quién necesita pesadillas?