No, no hay escaleras. Esta vez no las hay.
El lugar, cuando menos es curioso. El interior de un coche.
Vamos cuatro personas en su interior.
Al volante el señor X. Un ente desconocido del cual, no recuerdo identidad alguna.
De "copiloto" estaba yo.
Mi estimada rubia y la novia de un compañero de facultad, hacian de pasajeras; que para colmo, estaban estudiando.
Eso sí recuerdo, ellas estudiando y yo mirando alelado por la ventanilla el paisaje rocoso. Muy rocoso. No había verde alguno.
Íbamos por una autopista y por fuera del coche, había pinta de hacer un calor de impresión. Mucho mucho sol. Demasiado para mi gusto.
Lo curioso del tema, que ya es decir mucho en un sueño, es que la autopista terminaba en una gigantesta pared de roca. Chocabas contra ella, y aparecias justo a la misma altura pero en dirección contraria.
Túneles, recuerdo túneles... un par de ellos.
Nadie, deseando pisar la playa hasta en sueños.
Supongo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario