Para no gustarme los niños, lo único que recuerdo de anoche es justamente eso. Una condenada niña.
Y digo "condenada niña" con toda la razón del mundo. Cuerpo de niña, la voz de mi prima y el cerebro de una cani. Resultaba realmente molesto oirla hacer referencia, a la más mínima oportunidad, al Doctor House. Era realmente tonto, porque no se muy bien cómo, lograba meterlo como coletilla en cualquier cosa que dijese.
La parte dos de la historia, fue la operación a la que me sometieron. Estúpidos e incómodos puntos. ¿Lo peor?, adivina quién estaba de enfermera...
Nadie. Hasta las narices de los niños y los médicos.

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