Por un lado, volví a tener los pies llenos de bolsas. La diferencia con la anterior ocasión es que ahora las bolsas eran de sangre coagulada, pero el dolor al caminar era exáctamente el mismo.
Por el otro, pude volver a recordar la sensación de tirar. Era raro, porque vi a alguien tirando con mi arco de poleas y me picó la curiosidad. Me acerqué y lo tomé sin más... a fin de cuentas, es mio.
Lo recuerdo perféctamente... su tacto, su color, su peso, su fuerza... Estaba tan absorto contemplándolo, que cuando me dispuse a tirar, fue cuando me di cuenta del fallo.
Las cuerdas. Las cuerdas estaban colgado en vez de mantener la posición de firmeza que las caracteriza. Además, la cuerda no era cable de acero, sino que me recordaba más a otro arco... el longbow (aunque técnicamente es un recurvo monobloque), o como cariñósamente lo llamo "el pequeño arco inglés". Cuando me fijé bien, no solo la cuerda estaba suelta y no concordaba con el arco, sino que el arco de por sí, no era el de poleas sino más bien el ya citado rmb (acortando...).
Después de un intento desastroso de intentar armarlo recordé la secuencia de movimientos correctos, y ya estaba... ya estaba armado. Luciendo su espectacular figura ante todos.
Cuanto placer el poder montarlo, adquirir la postura y...
...
...quedarme ahí, porque justo en ese momento sonó el condenado despertador.
Nadie. Con mono de arco y puteado por un despertador.
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