domingo, 26 de junio de 2011

Empezando a descender

Por lo poco que tengo entendido, la mente humana puede ser interpretada como un conjunto de subniveles que se distribuyen del mismo modo en que lo hacen los pisos de un edificio.
La conexión entre piso y piso... son las escaleras, ¿cierto?. Pues bien, se propone que para pasar de un subnivel a otro, materialicemos una escalera; que usaremos para ir descendiendo progresivamente en nuestra mente.
Ya tengo la puerta que me lleva esas escaleras, más que localizada... y todas las noches me dispongo a bajar.

PRIMERA NOCHE.- He bajado hasta el primer nivel, y hasta ahí bien. Curiosamente me he encontrado con Oga. No hemos mediado palabra, no en castellano al menos... es que en la vida real los subtítulos no existen, y mis dotes para idiomas son limitadas (la personita de antes, sabe de quién estoy hablando).
Sinceramente, me costó bajar hasta el segundo nivel. Para mi sorpresa estaba allí abajo "David Tennant", o más concretamente uno de sus personajes. El Dr.Who. Y sí, era él... estaba jugueteando con su condenado destornillador sónico a proyectar sombras en la pared.
Al preguntarle qué hacia allí, se limitó a encogerse de hombros.
Cuando me dispuse a bajar un nivel más, vi que no había escalera de bajada. Permanecía por la que vine, pero cuando intentaba concentrarme en bajar otro nivel más... todo temblaba. Se empezaba a formar un gran hueco en el suelo para bajar, pero era dificil mantenerlo abierto.
Tan complejo resultaba, que cuando volví la vista por donde vine, todo estaba cambiando. Los escalones, el pasamanos, las paredes, ...TODO. Todo cambiaba a un ritmo de vértigo. Nada permanecía. Todo escapaba a mi control. Una marabunta de ideas me arroyaba. Y luego... la nada.
No recuerdo más. Después de eso, me desperté a la mañana siguiente, sin poder recordar más nada a partir de ahí.

SEGUNDA NOCHE.- Procuré mantener la calma antes de empezar a descender. Quizás la experiencia de la otra noche viniera dada por el ansia de bajar más y más. He aprendido a que debo permanecer sereno y no dejar que las emociones me lleven por caminos equivocados.
El primer nivel, como fue la primera vez, bien.
Bajar al segundo, esta vez fue más fácil. Mantuve cierto control sobre mi mismo, y logré concentrarme mejor.
Bajar al tercer nivel fue otra cosa. Concentrándome logré ver la escalera que me llevaba hasta él. Bajándola con firmeza y sin vacilación, llegué al tan ansiado tercer piso. Había algo raro en el ambiente.
Estaba solo. No había nadie cerca. A partir de ahí, otra vez sigo sin recordar nada. Por más que me esfuerce en recordar, no hay nada. Es como si no hubiera pasado nada después de eso.
Se que puedo dar esta empresa por imposible; porque intentar recordar lo que hace nuestro subconsciente, es muy complejo. Por no decir imposible.
Quizás no llegue a lo que realmente pretendo. Pero muy posiblemente mejore mi capacidad de concentración, que sería un efecto secundario la mar de útil. Seria así porque todo esto, está aun en la parte consciente del sueño (estado de vigilia si mal no recuerdo). 
Puede que al final, saque algo bueno de esto.

Nadie, haciendo acopio de calma para bajar escaleras.

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