No es mucho lo que recuerdo del lugar, solo recuerdo la situación y lo que sentía.
A media tarde... en una calle cualquiera de la capital, nos cruzamos casi que por accidente.
En cuanto me percaté de que eras tú, te fui a saludar con un gran abrazo y un sonado beso frontudo.
No pude darte ni lo uno, ni lo otro. Me apartaste con cara de desconcierto.
Casi tanta como la que puse yo. No sabía qué pasaba.
Te pregunté que qué era lo que ocurría; reconozco que con una cierta risa nerviosa entre los dientes...
Tú me preguntas -¿Quién eres?¿Qué quieres?¡Aparta!-
-Contra "..." parece mentira!- dije riendo.
Risa que se me cortó cuando pusiste cara de asustada y te alejabas de mi.
Fue como un jarro de agua fria ver tu cara... mirándome con una mezcla de desprecio y miedo.
Me desperté ciertamente sobresaltado y preocupado.
Nadie. Preocupado por algo que ya me pasó una vez con una persona muy querida, y tengo pavor de que se repita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario