viernes, 11 de octubre de 2013

Noche de ración doble

Para empezar, es tarde. Lo se. 
La teoría dice que debería dormir, y eso confirmará la práctica en breve.
La verdad, es que anoche fue curioso, porque lo primero fue hacer la segunda parte de "Guerra Mundial Z" dentro de mi cabeza. No esperaba que la condenada película, me afectara (por decirlo de alguna manera) tanto. Al parecer no fue más que eso, algún tipo cutre de continuación.

Entre tantas, me desvelé... 7 segundos, para volver a caer como un tronco y regresar de un golpe a mi mundo particular. Se ve que de la caída, me tuve que hacer daño en el pie, porque estaba en un país/barrio/lugar oriental. Digo oriental por la ambientación... plagado de asiáticos, miles de carteles luminosos en chino, japonés, coreano, o vaya usted a saber (coreano seguro que no. Los caracteres no encajan con la estética coreana; porque que usualmente son cuadrados y rectángulos con más o menos ornamentos. Ya en el chino y el japonés... no me meto).
Bueno, al turrón.
Llovía a jarros. Parecía que estuviera derramándose el mar desde el cielo.
Doliéndome el pie lo más grande, porque al parecer, me lo había partido o algo así...
Lo mejor del tema, es que de la nada, aparece un tio que me dice: "Métete esto en la boca. Muérdelo y respira por la boca." Parecía un pequeño bocado, pero de cristal. Con un pequeño filtro y unas hierbas prendidas en su interior. En resumen, una pipa la mar de extraña.

Empiezo a fumar lo que me dió, porque eso es lo que tenía que hacer.. fumar, y el dolor remitía a cada calada. No se qué coño me había dado... mejor dicho, no quería saberlo...
Como no podía ser de otra manera, como en todo sueño que se precie, de la nada apareció un "Hospiten". No encajaba en absoluto por su pulcritud y orden con aquella manada de gente, corriendo en todas direcciones a toda prisa, con ruido alto, unos aromas fuertes y miles de luces de neón.
Para resumir, entro en el Centro para que me atiendan, y me tocó en recepción una tancreda tal, que aun viendo la hinchazón del pie decía que no tenía nada... Además, un celador que pasaba, vio la pipa que aun fumaba y dijo: "Hala colega... esa mierda es buena".
Totalmente confirmado que estaba soñando... como si lo pintoresco del lugar no fuera suficiente...
En fin. Mi mente y sus cábalas. 

Nadie. Encantado de volver.

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