Tenemos prisa, mucha prisa por marcharnos. Un avión nos espera.
Te veo tiritar y te cubro con mi chaqueta, esa que dices que me queda tan bien... Te llevas la manos a la tripa. Tienes hambre, y la gasolinera está cerrada.
Mierda.
-Dame un segundo amor, que voy a por algo para comer. No tardo nada. Estate alerta, si ves algo raro, llámame.
Tú sonries y me tranquilizas diciendo -No pasará nada. Estaré bien. No me pienso mover de aquí.- Me acaricias la cara y nos besamos.
Salgo corriendo dirección la estación de guaguas. Cuando ya tengo algo para ti, no se por qué, se me cruza la idea de regresar en guagua hasta donde estabas. La idea no hubiera sido mala si no me hubiera confundido de guagua y cada vez me fuese alejando más y más de ti...
Abrí la puerta de emergencia y me tiré. Mientras corría escuchaba al chófer gritarme e insultarme.
Corría y corría lo más que podía. Todo cuanto mi cuerpo podía. Tenía una mala sensación...
Algo había pasado...
Cuando llegué a la parada, solo estaban allí las maletas que llevábamos.
Tú no.
Habían venido y te habían llevado. No se quién, ni por qué. Solo se lo que sentí... me arrancaron el corazón del pecho, y se lo habían llevado aun latiendo.
Me maldigo por no poder hacer nada., por separarme de ti sabiendo lo que había...
Hace calor, y estoy tumbado sobre el bolso del portatil y la mochila de clases. Me he quedado dormido sin darme cuenta.
No puedo evitar sentir un hueco en donde va el corazón... se que es un sueño, pero el mal sabor de boca no se me irá hasta que no te vea y compruebe que sigues aquí.
Conmigo.
Juntos.
Nadie. Asustado. Te amo con mi vida.
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