martes, 4 de octubre de 2011

¡Por mil rayos y centellas!

No recuerdo nada  de lo que pude o no haber soñado, pero sí que dormí a gusto con el fresquito que trajo la tormenta. Además, cuando el tiempo está así, las camas son el refugio perfecto.

Nadie. ¡Que fresquito que dan los rayos!

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